martes, 11 de febrero de 2014
viernes, 11 de marzo de 2011
La idolatría de un pueblo industrializado
No sé mucho acerca de la religiosidad del pueblo japonés así que investigué sobre el asunto y me quedé muy sorprendida que en pleno siglo XXI el pueblo japonés esté muy unido a sus tradiciones ancestrales, entre las que se encuentra la gran cantidad de dioses (miles) que adoran en sus respectivos templos, uno de los cuales tiene mil estatuas de madera. Los nombres de sus dioses son difíciles y se dice que un japonés busca sus propias cualidades en uno de estos dioses, una vez que identifica uno que se asemeje a él, lo adora y este ídolo se convierte en su guía. Me llama la atención que este sea un país tan cerrado a la evangelización, muchos mártires cristianos han sido asesinados por su fe, al mismo tiempo Japón encabeza la lista de países con mayor tasa de suicidios en el mundo, cada 15 minutos se suicida un ciudadano japonés, la vida no tiene sentido para él en un mundo tan competitivo, con tantos dioses impersonales su desesperanza crece y lo lleva a poner fin a su vida, quienes se suicidan son jóvenes cuyas edades están comprendidas entre los 30 y 45 años.
Aún cuando suframos la desgracia social y geofísica de este portentoso país, la Palabra de Dios se alza sin dejar dudas: "Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que hay arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ante ninguna imagen, ni las honrarás; porque yo soy Yahveh tu Dios, fuerte, celoso, que castigo la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos" (Éxodo 20: 1-6).
Egipto y Canaán eran naciones idólatras. Los padres ofrecían sus hijos a sus dioses quemándolos en fuego. Eran personas que no tenían temor a Dios, como muchas de las naciones que actualmente habitan la tierra.
Nuestro espíritu se sobrecoge con esta realidad, oremos fervientemente para que sean levantados profetas como Jonás en esta era de la postmodernidad, que la oración del pueblo de Dios conmueva al Espíritu Santo para que el pueblo japonés sea movido al arrepentimiento y acepte la buena nueva de salvación, no podemos permanecer indiferentes ante el sufrimiento espiritual de tanta gente, cada quince minutos oremos por la salvación de un ciudadano japonés.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Vientos de estío suaves
Qué suave es la presencia del Señor, alienta el espíritu, nos guía a la verdad, no entendemos el por qué de su bondad, pero está ahí: No quiere que nadie se pierda. Mirando la creación vemos Su gloria. Dios te edifique con esta música.
martes, 18 de enero de 2011
jueves, 16 de diciembre de 2010
DOS MUJERES BIENAVENTURADAS
jueves, 8 de abril de 2010
¿Por qué nos dejan de lado?
Las personas nos dejan de lado por tres motivos:
Primero, si no somos dignos de confianza. Trabajar con alguien en quien no confías es una experiencia desagradable. Perdemos la confianza de los demás cuando nuestros actos no son consecuentes con nuestras palabras, cuando anteponemos el beneficio personal al bien común, cuando retenemos información, mentimos o decimos verdades a medias y cuando somos intolerantes. La confianza es como un espejo: cuando se rompe, se puede volver a recomponer, pero normalmente se siguen viendo las grietas.
Segundo, si somos incompetentes. No se inspira confianza por medio de nuestro carisma, sino siendo competentes. Cuando una persona en autoridad es incompetente, hace que se pierdan de vista los valores y la visión de la organización y todo gira alrededor de su comportamiento. Si los empleados que trabajan para un jefe incompetente son muy buenos en su trabajo, entonces temerán continuamente que su jefe cometa errores; y si los subordinados no tienen mucha experiencia, no sabrán muy bien qué hacer. En cualquiera de los casos, disminuye la productividad y decae la moral. Martín Luther King decía en uno de sus sermones: “si eres un médico, sé el mejor médico; si eres un zapatero, sé el mejor zapatero; si eres un basurero; sé el mejor basurero”. Yo añadiré: Y en todo lo que hagas pon tu máxima concentración. Haz las cosas, no como para tí, ni para los demás; haz todo como para el Señor (Col.3:23), entonces no te preocuparás porque te agradezcan y si no lo hacen no tendrás amargura.
Tercero, si somos inseguros. Los buenos líderes hacen dos cosas: forman a otros líderes y saben cuándo es tiempo que otros tomen el relevo. Los líderes inseguros nunca hacen eso. No quieren formar a otros para que desarrollen su potencial y lleguen a tener más éxito que ellos mismos. De hecho, no quieren que tengan éxito por sí solos, sino con su ayuda. En el momento en que alguien que trabaja para ellos se destaca, lo ven como una amenaza. A las personas les gusta trabajar con líderes que lo empujen, no que lo aplasten. Cuando los empleados se dan cuenta que el jefe está interesado, por encima de todo, en mantener su autoridad y proteger su puesto, entonces acabarán yéndose a trabajar para otro. Un ejemplo de verdadero liderazgo lo encuentro en Jesús, siendo quien era, formó a sus discípulos, quienes continuarían su obra después de él; no tuvo reparos en decirles que ellos harían mayores señales que él mismo, los discípulos recibían de Jesús, no solamente sus enseñanzas audibles, además, recibían sus enseñanzas vividas. Tú también puedes recibirlas y convertirte en uno de sus discípulos, te aseguro que será la mejor decisión que hayas tomado. Dios te bendiga a tu entrada y salida de este ciberespacio.
sábado, 20 de febrero de 2010
La Comunión con los Hermanos: KOINONÍA
La palabra comunión deriva del griego koinonía y etimológicamente significa “compartir el ser”, nada más ni nada menos que “el ser”, la esencia de uno, lo más real y sincero de uno, compartir el tiempo, las emociones, las vivencias, experiencias, sentir que uno se fusiona espiritualmente a otro ser con el cual tiene afinidad espiritual y esa afinidad se basa en una única esperanza y certeza: Esperan a alguien o algo con la misma vehemencia, con el mismo deseo. Koinonía no es aplicable a las relaciones superficiales que por lo general, establecen las personas en sus centros de labor o en sus círculos sociales, en los que la rutina gana terreno y sofoca las intenciones más profundas del espíritu. Koinonía requiere de un ambiente y de personas especiales que compartan en principio la comunión con Dios mismo, sí, con Dios, modelo perfecto de Koinonía: Dios es uno y trino. La comunión entre Dios y los hombres y entre los hombres que le aman, constituye y expresa la vida de la Trinidad, es el don impartido al hombre en el momento mismo de su creación, en ese soplo de vida en el que Dios lo hizo "a su imagen y semejanza". Por lo tanto, la naturaleza humana reclama vivir en comunión con Dios y, en razón de esta comunión con Dios, también está llamada a vivir en comunión con sus hermanos, con quienes ha establecido un vínculo espiritual que se espera sea indestructible.
Jesús nos dio ejemplo de Koinonía, él no se alejó de sus discípulos, todo lo contrario se asoció con ellos a tal punto que antes de la negación le dijeron a Pedro: “hasta tu modo de hablar te delata”, Jesús involucró a sus discípulos en su vida (cf Mc. 1, 1 6-20; 3, 13-19); les reveló el Misterio del Reino (cf Mt 13, 10-17); les dio parte en su misión, en su alegría (cf Lc 10, 17-20) y en sus sufrimientos (cf Lc 22, 28-30). Jesús vive y predica una comunión íntima entre Él y los que le siguen y los que le seguirán, y nos demanda: “Permanezcan en mí, como yo en ustedes... Yo soy la vid y ustedes los pámpanos” (Jn 15, 4-5). “Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él” (Jn 6, 56).
Es imposible que la comunión con Dios no se extienda a los hombres, no puede el río dejar de tener un origen y un final; tampoco puede haber verdadera comunión con los hombres si ella no está fundada en Dios, única fuente de amor y solidaridad genuina. Entonces, la Koinonía se alimenta del amor de Dios que ha sido “derramado en nuestros corazones” (Ro 5:5) y que retorna al hermano que ama igual, que siente igual gratitud y cuyo espíritu de adorador está siempre dispuesto a fusionarse con su Creador.
Pero hay algo que rompe la comunión con Dios y en consecuencia con los hermanos: El pecado. Toda acción o actitud que nos separa de Dios, también nos separa del hermano, ¿cómo mirar con misericordia y comprensión si nos apartamos del Dios de la misericordia y del perdón? ¿cómo entender al que cae si nos apartamos del Dios que entiende al débil y le dice como Jesús a Pedro: “El diablo te ha pedido para zarandearte como a trigo, pero (no te preocupes) yo he orado por ti, para que tu fe (tan necesaria) no falte”, no, no es posible, si dejamos de tener comunión con Dios, perdemos automáticamente la comunión con el hermano. Recordemos que Cristo vino a la tierra para reconciliarnos con Dios, para restaurar nuestra comunión con el Padre y unirnos a Él por su Espíritu Santo. La misión de Cristo fue esencialmente el restablecimiento de la comunión de Dios con los hombres, de los hombres con Dios y de los hombres entre sí.
La Iglesia recibe de Cristo la vida, es tan clara la enseñanza que se la compara con el cuerpo de Cristo, siendo Él la cabeza. Un cuerpo tiene partes, órganos, células, cada una de las partes es importante, tiene vida, si se daña un dedo todo el cuerpo siente el dolor, si una pena afecta el alma, el cuerpo siente la misma tristeza, hay inapetencia, hay insomnio, hay Koinonía.
La Iglesia es la comunidad que disfruta de la gracia de la comunión con Dios y con sus hermanos y ha sido comisionada para comunicarla a los demás hombres: “hasta que el evangelio sea predicado en lo último de la tierra”, porque el anhelo de Dios es llenar su corazón de toda la raza humana. Una vez un maestro de la Biblia (gran maestro) me hizo una pregunta: ¿Qué crees que hay en el corazón de Dios?” ensayé algunas respuestas: “amor”, me respondió: “no”, “mucha compasión y misericordia” me respondió que no, finalmente dijo algo que no he olvidado: “En el corazón de Dios hay gente, mucha gente”.
Por lo meditado, la Iglesia local es el lugar donde debemos vivir en Koinonía, debemos prepararnos para comunicarla a los demás, debemos mostrar que amamos al hermano por quien Cristo murió y que ha entendido el evangelio básico y enseñarle con nuestro ejemplo que la madurez es posible, que es posible que Cristo se muestre a ellos a través de la vida de quienes le buscan. Este imperativo de anunciar, comunicar y construir la comunión para que todos puedan vivirla, es la misión de la Iglesia en el mundo. Jesús presentó la comunión entre sus discípulos como un signo que conducirá los hombres a la fe: “Que sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado” (Jn 17,21). "Para que el mundo crea" … qué reto más grande, si ven unidad entre los creyentes, el mundo creerá, y … ¿si ven lo contrario?, somos responsables no solo de nuestra vida, somos responsables de no ser piedra de tropiezo para nadie.
Los primeros discípulos “acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la partición del pan y a las oraciones” (He 2,42). La característica fundamental de la vida interna de la Iglesia, desde sus comienzos, fue el amor fraterno, el amor ágape, nacido del corazón de Dios y derramado en sus corazones (cfr. He 4, 31-37). Empecemos a tomar con responsabilidad la tarea a la que hemos sido llamados, seamos instrumentos de Dios para llevar la paz, mostremos a un mundo sediento de amor y de comprensión que en Cristo es posible encontrar un lugar de verdadera Koinonía. El mundo busca y cuida lo suyo, está lleno de egoísmo, no sea así en quienes han recibido la Gracia del Espíritu Santo.
Que la paz reine en tu vida.
domingo, 27 de diciembre de 2009
El tiempo de Dios (KAIRÓS)
Un año más está a punto de terminar, el tiempo pasa raudo, si miramos hacia atrás, en el tiempo, seguramente muchos quisiéramos no haber cometido errores que cambiaron el rumbo de nuestras vidas o el de otras personas. Tal vez quisiéramos haber reaccionado de distinta manera, haber dicho lo justo y necesario, sin embargo... ya pasó. El tiempo no tiene retorno, dentro de un segundo lo que escribo o digo pertenecerá al pasado, por estas razones es importante detenernos en el camino, tomar tiempo para reflexionar, revisar nuestras actitudes, pero no solo porque el año se termina y queremos empezar uno "nuevo" sino porque de ello depende que podamos seguir creciendo espiritualmente. Está escrito en el Salmo 39:4 Hazme saber, Jehová, mi fin,
Y cuánta sea la medida de mis días;
Sepa yo cuán frágil soy.
39:5 He aquí, diste a mis días término corto,
Y mi edad es como nada delante de ti;
Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah
39:6 Ciertamente como una sombra es el hombre;
Ciertamente en vano se afana;
Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.
39:7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré?
Mi esperanza está en ti.
Como seres finitos, que caminamos raudos, envueltos en la vorágime de los quehaceres diarios, de las responsabilidades domésticas, que hemos tomado muy en serio el orden, la competitividad, no es tan sencillo percibir los misterios de Dios e incluso los planes que tiene para nosotros, algunos simplemente morirán sin haberlos conocido, ignorando que el saber lo que Dios quiere para nosotros tiene un significado particular porque nos permitirá conocernos a nosotros mismos.
Pero ¿Cómo saber qué quiere Dios para nosotros?, la respuesta se resume en: Relación y compromiso, como toda relación y como todo compromiso, se fortalecen en los momentos de crisis, por lo que los momentos de crisis se convierten en retos que surgen para hacernos reflexionar, situaciones que debemos resolver de lo cual depende nuestra superación y crecimiento interior; son tiempos de maduración, pertenecen al KAIRÓS o tiempo de Dios, momentos de gracia concedidos por el Señor para nosotros, tiempos fecundos que revelan quiénes somos, adónde vamos y cómo debemos responder. Muchos personajes bíblicos encontraron el Kairós: Abraham, Jacob, José, Moisés, Jeremías, Elías, María, Pedro, Pablo y Jesús mismo, si recordamos sus vidas nos daremos cuenta que la edad es relativa, que lo importante es que Dios cumpla Su voluntad en nuestra vida, que nosotros disfrutemos de ese hecho que produce plena satisfacción.
Crecer no es sencillo, tiene sus fatigas y momentos amargos, pero en ese proceso podremos decir como el salmista: "Y ahora Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza eres Tú". No dejemos que la historia siga adelante mientras nos vamos quedando rezagados, refugiándonos en formas de neurosis caracterizadas por el egocentrismo (EGO), el mal carácter, el resentimiento, escapar de las responsabilidades, reaccionar de manera infantil esperando gratificaciones fáciles, como son dejarse halagar o tratando de ser el eje de la atención. No encontrar el Kairós nos expone al legalismo, a vivir de ilusiones, a frustraciones que terminarán en la agresividad o en el pesimismo y, más a menudo, en la depresión. Lo malo que haya pasado en tu vida: YA PASÓ, da vuelta a la página, celebra la vida, encuéntrate con tu Dios.
martes, 24 de marzo de 2009
LA IMPORTANCIA DEL PERDÓN

Mateo 18: 21-22 "Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?, Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete".
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Una canción para Tí, precioso Jesús

Jesús, Jesús//
Se escuchan multitudes
veo gente por doquier
todos quieren escuchar
al de nazaret
Ese que hablando está
dicen que nació entre gente pobre,
entre la humildad
Y desde pequeño a los grandes asombró
con su conocimiento y sabiduría
//Jesús, Jesús, cual es tu misterio?
Jesús, Jesús//
Cuando fue muy Joven, con su vida predicó
Que es mejor hacer el bien,
que la maldad
recorrió lugares y senderos caminó
entregando sus dulces, palabras de Paz
Su mensaje dice, que la Salvación todos pueden recibir, creyendo en él
//Jesús, Jesús ya tu voz oí
Jesús, Jesús//
Dos mil años hacen ya que él nació
la gente no quiso comprender
Y por este pobre mundo , él quiso morir
sin chistar un momento, en una cruz
El es la vida y la verdad
Hoy sigue viviendo, en mi corazón
//Jesús, Jesús, hoy quiero seguirte
Jesús, Jesús//
//Jesús, Jesús hoy yo te sigo,
Jesús, Jesús//
viernes, 21 de noviembre de 2008
Por el camino Angosto, Paul Washer
Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, si crees en ella y vives según ella, Dios hará todo lo demás.
sábado, 15 de noviembre de 2008
JUAN LUIS GUERRA - LAS AVISPAS
*Tengo un Dios admirable en los cielos (Isaías 9: 5)
*Y el amor de su Espíritu Santo (1 Juan5: 7-8)
*Por su gracia yo soy hombre nuevo (Efesios 4: 22-24)
*Y de gozo se llena mi canto (Proverbios 29: 6)
*De su imagen yo soy un refl ejo (Génesis 1: 27 )
*Que me lleva por siempre en victoria (1 Corintios 15: 57)
*Jehová me ha hecho cabeza y no cola (Deuteronomio 28: 13-14)
*En mi Cristo yo todo lo puedo (Filipenses 4: 13)
*Jesús me dijo que me riera (Job 5: 21-23)
*Si el enemigo me tienta en la carrera (Hebreos 12: 1)
*Y también me dijo, no te mortifiques (Filipenses 4: 6)
*Que yo le envío mis avispas para que los piquen. (Deuteronomio 7: 20)
Tengo un Dios admirable en los cielos
que me libra de mal y temores
es mi roca y mi gran fortaleza
y me colma con sus bendiciones
mi Señor siempre me hace justicia
me defiende de los opresores
no me deja ni me desampara
pues mi Dios es Señor de señores.
domingo, 2 de noviembre de 2008
domingo, 28 de septiembre de 2008
Poemas de Amor Cristianos - Agradecido Me Siento - Videos Cristianos
Gracias Dios, es bueno esperar en Tí.
lunes, 1 de septiembre de 2008
CUANDO SE ACABA EL AMOR

No creo que haya sobre esta tierra persona alguna que no anhele ser amada franca e incondicionalmente, todos buscamos un “amor eterno”, los novios frente al altar de Dios se prometen: “Te amaré hasta que la muerte nos separe”, y otras tantas promesas que emocionan a los asistentes incluso hasta las lágrimas.
Alguna vez asistí a un matrimonio en el que la novia entonó una canción alusiva a tan sacra unión y los ojos del novio se empezaron a llenar de lágrimas, yo espero que esa unión continúe y que todas las promesas vertidas frente a más de doscientos asistentes se cumplan una a una. Sin embargo, también son muchas las parejas que al paso de los años, a veces pocos años, cuatro, o cinco, sienten que se han unido a un desconocido (a), que lo único que aprecia sobre todas las cosas es a él mismo; “no lo perdonaré jamás”, me dijo una amiga sumamente dolida por la actitud de su esposo (ambos cristianos) que no la supo defender de las críticas muy duras que le hicieron los parientes de él. Al parecer, esa falta de perdón hizo nacer pronto raíces de amargura que crecieron y después de más de quince años amenazan con derrumbar su matrimonio.
Hace unas semanas conversé con ella, “estoy orando por tu familia” le dije, “confío que Dios esté obrando y restaurando la relación con tu esposo”, ella se quedó en silencio y luego me respondió: “no deseo volver con él” (ellos están viviendo separados hace unos cinco meses), “solo pensar que volverá a casa me enfermó y estuve mal casi una semana”, escuchar este tipo de cosas me impacta, no puedo evitar hacerme la pregunta: “¿se acabó el amor?”, quienes hemos reflexionado acerca del amor a la luz de la Palabra de Dios, sabemos que amar no es solo un sentimiento, es una acción que se manifiesta como consecuencia de una decisión, que debe estar basada en el conocimiento de la otra persona, sabemos que durante la etapa del noviazgo no llegaremos a conocer a profundidad a quien será el o la cónyuge, que el verdadero conocimiento se dará por la convivencia, pero en la medida de la sinceridad y la imparcialidad que ambos pongan en la etapa previa al matrimonio se podrán evitar muchas desilusiones.
Entonces, en realidad el amor nunca se acaba (“El amor nunca deja de ser”, 1Co. 13), lo que se acaba es la comunicación entre él y ella, si hacemos una analogía entre la Iglesia y Cristo, y el esposo y la esposa, esto es muy fácil de entender: la oración y la lectura de la Palabra hacen que estemos en contacto permanente con el Señor, es decir que estemos comunicados; eso requiere de la voluntad, es decidir hacerlo, oraré porque necesito decirle al Señor qué me está pasando, decirle que le amo, que estoy alegre o triste, en fin; hablar con Él. Leyendo la Biblia sabré qué piensa Dios, conoceré lo que quiere de mí, seré enseñado por los ministros de la fe, alabaré, viviré plenamente MI RELACIÓN con Dios.
En la relación de esposos debe ocurrir algo similar, debe haber comunicación, él debe saber qué le disgusta a ella (que deje las cosas tiradas- es lo más frecuente), ella debe saber qué le disgusta a él (que se tarde demasiado para alistarse- es lo más frecuente), y ambos deben acordar cómo resolver estos asuntos, en realidad muy caseros, pero todos conocemos el pasaje bíblico: "Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas que echan a perder las viñas, porque nuestras viñas están en cierne" (Cantares 2:15), el pasaje se escribió en el contexto de una relación de pareja, por lo que considero se debe aplicar prioritariamente como consejo para evitar que las pequeñas cosas deterioren o hagan implosionar el amor. Por supuesto, estas no son las únicas causales de un distanciamiento, tal vez se hacen más notorias cuando algo mayor ha ocurrido, por ejemplo que ella haya perdido la admiración que sentía por él, ahora lo ve tan inseguro, falto de iniciativas, descuidado, dejado, y se pregunta: “¿qué será de la familia si esto sigue así?”, se puede proyectar lo mismo para el caso del varón; si en la escena hace su aparición otro (u otra) la situación se complicará porque el engaño, la infidelidad, la traición, jamás conducirán a nada productivo.
“Yo le aceptaré de regreso cuando vea que él ha cambiado de verdad”, me dijo mi amiga la última vez que conversamos, “ya no me quiero exponer a una persona inmadura y carnal”, comprendo su temor, pero hasta qué punto esta es la solución, si él quiere volver, ¿no es bueno que ella le de otra oportunidad? O que al menos le haga saber que hay una condición que debe cumplirse para rehacer su vida en común, ¿no lo estará exponiendo a ser presa de las tentaciones y circunstancias diarias de la vida?, ¿realmente el amor se acabó? Consideremos primero la Palabra de Dios y dejemos que sea Él quien restaure nuestras relaciones, si oponemos resistencia solo perderemos un valioso tiempo de felicidad.
Solo hay una razón bíblicamente fundada por la que se acepta el divorcio: la infidelidad, cualquier otra situación es mucho más fácil de resolver, lo que significa que aún la infidelidad se puede superar si ambos están dispuestos a someterse nuevamente a la voluntad del Señor, recalco ambos porque muchas veces es únicamente él o ella, y así no es posible reparar nada.
domingo, 31 de agosto de 2008
Vine a Adorarte
El Señor es el único digno de toda adoración. Aprendamos a adorarle en Espíritu y en Verdad, la vida de un adorador es muy diferente a la de aquél cristiano que mira al Señor a distancia, sin experimentar Su presencia y sin poder captar su consejo oportuno. Muchos son los que profesando ser cristianos se privan de este privilegio, e incluso se muestran escépticos ante testimonios de quienes han recibido los distintos dones del Espíritu Santo, lo cual es solo posible durante la adoración.
Si recibes los dones del Espíritu Santo te estarás equipando para enfrentarte al enemigo de Dios y de nuestras almas. Prueba esta experiencia y tu vida experimentará un cambio radical.
sábado, 23 de agosto de 2008
viernes, 2 de mayo de 2008
Un cuento con propósito

El poder de la alegría se evidencia en el canto de Aslan: “… ellos escucharon un canto que parecía causar que las estrellas comenzaran a brillar y el sol a crecer”. El canto del gran León (Aslan) transmitía vida al mundo, a sus animales, plantas, siendo todo creado de la nada. En tanto esto ocurría, la malvada Jadis ataca repentinamente a Aslan con una barra de hierro (extraída de un farol de Londres), pero como ante el golpe el León ni se inmutó, ella huyó, mientras la barra de hierro crecía como un farol en el joven suelo narniano. Aslan seleccionó a algunos animales para que se vuelvan bestias parlantes, dándoles autoridad sobre las bestias estúpidas.
En otro interesante pasaje Aslan, manda a Digory (el sobrino del mago) a una jornada en la que debía conseguir una manzana especial que impida el regreso de la Bruja malvada a la reciente ciudad de Narnia. Polly, Digory, y el caballo (convertido por Aslan en un pegaso parlante) del cochero (un personaje que ejemplifica la igualdad de clases sociales) volaron a una lejana montaña para obtener la manzana de un jardín amurallado. En el momento que Digory toma la manzana y se prepara para partir, Jadis (recuerden, la bruja malvada) llega y lo tienta a comer la manzana y obtener juventud eterna, o bien, ser secretamente transportado de regreso a Londres y usarla para curar a su moribunda madre.
Jadis misma había comido una (ya saben quién quiso ser como Dios …), por lo que se había vuelto inmortal y había probado el poder del fruto. Aunque tentado de salvar a su madre, Digory mantiene su promesa a Aslan y viaja de regreso a Narnia para darle personalmente la manzana.
Aslan le dice a Digory que había cumplido satisfactoriamente y lo instruyó a plantar la manzana en la tierra. Él entonces realiza una ceremonia para coronar al rey y la reina de Narnia (Frank el cochero y su esposa, Helen, la cual fue transportada mágicamente a Narnia por el gran León). En tanto, un nuevo árbol creció en el lugar donde Digory había plantado la manzana. Aslan explica que el árbol protegerá a Narnia de la Bruja: desde que ella robó una manzana del árbol original de una manera egoísta, su fruto ahora es abominable para ella, y Narnia disfrutará un periodo semejante al Edén. Aslan le dice a Digory que una manzana robada habría curado a su madre, pero el día hubiera venido después y ella hubiera preferido morir en su enfermedad. Aslan luego le da a Digory una manzana del árbol de la protección para que se la lleve a su madre para salvarla, y envía a los niños y al tío Andrew de regreso al Bosque entre los mundos, de donde ellos regresan a Londres, Digory le da la manzana a su madre, la cual se cura, y entierra el hueso de la manzana en su patio trasero. De igual forma entierra los anillos mágicos (uno amarillo y otro verde), pues Aslan le había encomendado salvaguardarlos para prevenir malos usos futuros.
El hueso de manzana se convierte en un árbol, y años después cae en una tormenta. Digory no puede soportar el uso del árbol como leña, así que construye un ropero, vinculando el final de la narrativa con la siguiente historia, según su orden cronológico en las series, El león, la bruja y el ropero. El "viejo profesor" en esa historia es Digory, que vivía en un vieja casa de campiña, la cual había heredado de su padre, que había heredado asimismo de su abuelo, poco después del retiro de sus servicios en la India, así como está descrito en el final de El sobrino del mago.
Al terminar de leer estos libros, te queda la clara sensación de haber reconocido en la figura de Aslan, varias características del Mesías, el León de Judá, a quien este mundo cada vez más agobiado por la sinrazón y el vació existencial, necesita conocer.
Aún en medio de la tormenta y los tiempos difíciles es posible conservar la paz

En la vida atravesamos por distintas situaciones que ejercen tal presión en nosotros que acaban con nuestra serenidad, podría ser la pérdida de un ser querido, la falta de trabajo, una grave enfermedad, etc. Sin embargo, debes saber que aunque todo esto te falte, y esas carencias quiten TU paz, Cristo prometió darte SU paz: "La paz os dejo, mi paz os doy, yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo" (Jn. 14:27), recíbela ...
